El protector solar
Todos los días, también en Bogotá, también nublado, también adentro si estás junto a una ventana. Es lo único que frena de verdad el envejecimiento por sol y las manchas.
Casi nadie llega pidiendo otra cara. Llegan diciendo que se ven cansadas, que las ojeras ya no se van durmiendo, que en las fotos salen apagadas.
Eso se puede trabajar, y se puede trabajar sin que se te note que te hiciste algo. De eso se trata esta parte de Serenity.
Todos tenemos un detalle al que se nos van los ojos. Elige el tuyo y te contamos qué está pasando de verdad ahí y qué suele ayudar.
Hay tres tipos y se tratan distinto: la que es color (pigmento), la que es sombra (un hueco debajo del ojo) y la que es piel muy delgada que deja ver los vasos. Por eso una crema le sirve a una persona y a otra no le hace nada.
Lo primero es saber cuál es la tuya. Según eso: despigmentación, mesoterapia con activos para la zona, o relleno muy conservador cuando lo que falta es soporte.
La mayoría son de sol acumulado, pero también las hay hormonales (melasma) y las que quedan después de un brote o una herida. El melasma es el más terco y el que más recae si no se cuida el sol.
Tratamiento según el tipo, siempre acompañado de protección solar diaria. Sin eso, cualquier tratamiento de manchas se pierde.
Es lo que más nos dicen: "no me veo mal, me veo cansada". Suele ser una mezcla de deshidratación, células muertas en la superficie y menos renovación de la que había hace unos años.
Mesoterapia facial para hidratar y dar luz desde adentro, y en muchos casos sueroterapia cuando el cansancio también es de fondo.
No es que engordaste ni adelgazaste. La piel perdió parte de su soporte y la cara empezó a caer un poco hacia abajo, sobre todo en el borde de la mandíbula y el cuello.
Aquí es donde el HIFU tiene sentido: estimula colágeno en profundidad sin cirugía. Funciona mejor en flacidez leve y moderada que en la muy avanzada.
Al principio aparecen solo con el gesto. Con los años se quedan marcadas incluso en reposo, porque la piel perdió la elasticidad que antes las borraba.
Se trabajan estimulando colágeno (PRP, mesoterapia) y, cuando corresponde, con armonización hecha con criterio y en dosis bajas.
Con los años se pierde grasa y hueso en zonas puntuales de la cara. Por eso la cara se ve más plana o más cansada, aunque el peso no haya cambiado.
Armonización facial, pero de la que devuelve lo que se perdió, no de la que cambia los rasgos. Poquito y por etapas.
Puede ser estacional, hormonal, por estrés, por deficiencias nutricionales o por un patrón heredado. Cada causa tiene un manejo distinto y algunas necesitan exámenes.
Valoración primero. PRP capilar y mesoterapia capilar funcionan bien cuando la causa es la adecuada, y no sirven cuando no lo es.
Cuando el cansancio es de fondo, la piel es la primera en contarlo. Dormir mal, estar bajo de hierro o de vitaminas, o venir de una temporada dura se ve en la cara antes que en cualquier examen.
Aquí empezamos por dentro: valoración y sueroterapia según lo que necesite tu cuerpo, y en paralelo lo que haga falta en piel.
Mueve la edad y mira qué está cambiando por dentro. Nadie te lo explica y por eso uno cree que es solo cuestión de cremas.
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Qué suele hacer diferencia en esta etapa: Texto
Son cifras de referencia, no una medición tuya. A partir de los 25 se pierde alrededor de un uno por ciento de colágeno al año, y ese ritmo se acelera después de la menopausia.
Abre el que te interese. Te contamos qué es, qué se siente, cuántas sesiones suelen ser y qué puedes esperar de verdad.
Se toma una muestra pequeña de tu sangre, se procesa y se aplica en la piel o en el cuero cabelludo. Lo que se usa es tuyo, por eso el riesgo de rechazo es muy bajo.
Un pinchazo al sacar la sangre y microaplicaciones que se sienten pero se toleran bien. Puede quedar rojito unas horas.
Suelen ser 3 sesiones separadas por un mes, y luego mantenimiento.
No cambia tus rasgos. Mejora textura, luminosidad y densidad. En pelo, cuando la causa es la adecuada, ayuda a frenar la caída.
Manda energía a capas profundas de la piel, las mismas que trabaja un cirujano, sin cortar nada. Ese calor controlado hace que tu cuerpo produzca colágeno nuevo.
Se sienten punzadas de calor puntuales. Molesta, no duele. Dura entre 40 y 60 minutos.
En general una sesión, y se valora repetir al año o al año y medio.
Es para flacidez leve a moderada, sobre todo en óvalo facial y cuello. En flacidez avanzada no reemplaza una cirugía y no se lo vamos a vender como tal.
Microinyecciones muy superficiales con vitaminas, ácido hialurónico no volumizador y antioxidantes. Hidrata desde adentro, que es distinto a hidratar por encima.
Muy tolerable. Quedan unas ronchitas pequeñas que desaparecen en pocas horas.
Suelen ser 4 a 6 sesiones cada 15 o 21 días, y luego mantenimiento.
Es la que más rápido devuelve luz a una piel apagada. No es para flacidez.
Se reponen volúmenes que se perdieron con los años en puntos concretos, con criterio y en dosis pequeñas.
Se usa anestesia tópica. Molesta poco y se ve el cambio el mismo día, aunque se asienta en unas dos semanas.
Por etapas. Primero lo esencial, se evalúa y se decide si hace falta más.
Nuestra regla: que te digan que te ves descansada, no que te pregunten qué te hiciste. Si nos pides algo que va a cambiarte los rasgos, te lo decimos.
Se define primero el tipo de mancha y de ahí el protocolo: activos despigmentantes, procedimientos en consultorio y casa acompañada.
Depende del protocolo. Puede haber descamación leve unos días.
Es un proceso de meses, no de sesiones sueltas.
El sol manda. Sin protector solar diario y constante, la mancha vuelve. Preferimos decírtelo antes y no después.
Primero se identifica si es pigmento, sombra por pérdida de volumen o piel muy delgada. Cada una tiene su manejo.
Depende del tratamiento. En general bien tolerado.
Variable, se define en la valoración.
Es la zona donde más se nota un exceso. Aquí somos especialmente conservadores.
Aporte de vitaminas, minerales y antioxidantes por vía intravenosa, según lo que tu valoración muestre que necesitas.
Es una vía. Se siente el pinchazo inicial y luego nada. Dura entre 30 y 60 minutos.
Depende del objetivo y de tus exámenes.
No es un suero mágico ni igual para todos. Si el cansancio de tu piel viene de adentro, esto es por donde hay que empezar.
Este es el punto donde una estética se define. Preferimos decirte esto antes de que te sientes en la camilla.
No que te pregunten qué te hiciste. Cuando un resultado se nota, casi siempre es porque alguien se pasó de la raya o porque se hizo todo de una vez.
Lo que no se puede es devolverse rápido. Por eso trabajamos por etapas: hacemos lo justo, miramos cómo respondes y de ahí decidimos.
El resto es lo que haces todos los días: protector solar, dormir, hidratarte, no fumar. Podemos hacer el mejor tratamiento del mundo y el sol se lo lleva en tres meses.
Hay edades, momentos y condiciones donde algo no está indicado. Si lo que nos pides no te conviene, te lo decimos y te proponemos qué sí.
Ninguna cuesta lo que cuesta un tratamiento, y todas pesan más que cualquiera de ellos.
Todos los días, también en Bogotá, también nublado, también adentro si estás junto a una ventana. Es lo único que frena de verdad el envejecimiento por sol y las manchas.
No es un cliché. La piel se repara de noche. Dos semanas durmiendo mal se ven en la cara más que un mes sin crema.
La piel deshidratada se ve opaca y marca más las líneas. Y el exceso de azúcar afecta directamente el colágeno.
El cigarrillo reduce el flujo de sangre a la piel y acelera la pérdida de colágeno. Es de las cosas que más envejecen la cara y de las que menos se hablan.
Cuéntanos si estás en embarazo o lactancia, si tomas anticoagulantes o isotretinoína, si tienes una enfermedad autoinmune o del tiroides, si te han quedado cicatrices gruesas al sanar, o si tienes brotes de herpes con frecuencia. Nada de eso cierra la puerta, pero cambia lo que se puede hacer y cómo.
Esa es justo la línea que cuidamos. Trabajamos por etapas y en dosis conservadoras, porque siempre se puede agregar y casi nunca se puede quitar rápido.
Prevenir es más barato y se ve mejor que corregir. Desde los treinta ya tiene sentido estimular colágeno, pero lo que de verdad hay que empezar a los veinte es el protector solar.
Depende del tratamiento y de ti. El HIFU suele sostenerse entre uno y dos años, la mesoterapia necesita mantenimiento, y el PRP se acumula con las sesiones. En la valoración te damos el número real de tu caso.
En la mayoría sí. Puede quedar enrojecimiento o unas ronchitas que se van en horas. Si un tratamiento sí te va a dejar marcada unos días, te lo advertimos antes de agendarlo.
Es lo ideal, y es gratis preguntarlo. Escríbenos, cuéntanos qué ves en el espejo y agendamos la valoración.
No necesitas saber qué tratamiento quieres. Con que nos digas qué te molesta, nosotros te decimos qué tiene sentido y qué no.