Terapia neural
Micro aplicaciones en puntos concretos para calmar la irritación del sistema nervioso en esa zona. Cuando el dolor está muy localizado y muy instalado, suele ser la que más rápido cambia las cosas.
No lo es. Ningún dolor que se queda es normal, por mucho que ya te hayas acomodado a él.
Aquí no vas a encontrar una lista de tratamientos de una vez. Primero queremos que te reconozcas, porque casi nadie llega diciendo que tiene dolor crónico. Llegan diciendo que ya se acostumbraron.
Ninguna de estas frases habla de dolor. Todas hablan de lo que uno hace para no sentirlo. Marca las que reconozcas.
Toca las frases que reconozcas y te decimos qué significa que las reconozcas.
Acostumbrarse no es lo mismo que estar bien. Que puedas seguir con tu vida a pesar del dolor habla de lo fuerte que eres, no de que el dolor esté bien.
Cuando un dolor se repite mucho tiempo, el sistema nervioso aprende ese camino y lo recorre cada vez más fácil. Por eso un dolor viejo cuesta más trabajo que uno nuevo, y por eso no conviene dejarlo envejecer.
También lo son "es el estrés", "es que trabajo mucho" y "es que yo siempre he sido así". Pueden ser parte de la historia, pero ninguna alcanza para decidir qué hacer contigo.
Un dolor que pasa de tres meses ya se considera crónico. No es una etiqueta para asustarte, es la señal de que esperar dejó de ser una opción razonable.
Dormir de corrido. Trabajar sin apretar los dientes. Volver a caminar sin calcular. Cargar a alguien. Esas son las metas, no un número en una escala del uno al diez.
Toca la zona que más te molesta. Te contamos cómo suele sentirse, qué suele haber detrás y qué solemos hacer en ese caso.
Si te duele en más de un lado, empieza por el que más te limita.
Toca un punto del dibujo y aquí aparece lo que suele pasar en esa zona.
Pendiente
Pendiente
Pendiente
Estas son las herramientas con las que trabajamos el dolor. Casi nunca se usa una sola, y cuál te sirve a ti se decide en la valoración, no en esta página.
Micro aplicaciones en puntos concretos para calmar la irritación del sistema nervioso en esa zona. Cuando el dolor está muy localizado y muy instalado, suele ser la que más rápido cambia las cosas.
Calor profundo que llega al tejido y acelera la recuperación. Es de las que más alivio se siente en la misma sesión, sobre todo en músculo y tendón.
Corrientes que ayudan a bajar el dolor y, sobre todo, a despertar músculos que llevan meses apagados por no usarlos. Lo que sostiene el resultado en el tiempo.
Trabajo sobre puntos que ayudan a regular el dolor y la tensión. Muy útil cuando el estrés está metido en la historia, que es casi siempre.
Apoyo de fondo cuando el cuerpo está inflamado, agotado o recuperándose más lento de lo que debería.
Luz de baja potencia para apoyar la reparación del tejido y bajar la inflamación en zonas puntuales. No se siente nada y va bien en tendinitis y cicatrización.
Si tienes dolor después de un golpe fuerte o una caída, pérdida de fuerza en un brazo o una pierna, hormigueo que no se quita, dificultad para controlar la orina, fiebre junto con dolor de espalda, pérdida de peso sin explicación, o un dolor que te despierta en la noche y no cede con nada, no esperes y no vengas primero a terapia. Consulta con un médico lo antes posible.
Es lo que más escuchamos. Muchas veces lo que falló no fue la terapia sino el punto de partida: se trató la zona que duele y no la que origina. Por eso insistimos tanto en la valoración antes de tocarte.
Depende de qué tan viejo sea el dolor y de qué lo esté sosteniendo. En la valoración te damos un número estimado y un momento para revisar si está funcionando. Si no está funcionando, se cambia.
La mayoría no. La tecarterapia se siente como calor agradable. La terapia neural es un pinchazo muy fino y muy corto. La acupuntura casi no se siente. Si algo te incomoda, se para.
No. Si traes exámenes o una historia previa nos sirve mucho, pero puedes llegar solo con tu dolor y nosotros valoramos.
No. Esto acompaña. Si lo que tienes necesita un especialista, una imagen o una cirugía, te lo decimos y te orientamos para que lo consultes.
Cuéntanos qué te duele, desde cuándo y qué has intentado. Con eso empezamos.